Suena un tanto ambicioso, pero, tal como está la política hoy en el mundo, tampoco parece una quimera.
Montado sobre su caballo de batalla, o más bien sobre su DeLorean, y con varias encuestas en la mano, Rodrigo de Loredo está convencido de que, si compite por su cuenta en las elecciones provinciales del año que viene, tiene altas chances de quedarse con el premio mayor: la gobernación de Córdoba.
En cuanto al peronismo, sus cálculos parten de una premisa: Martín Llaryora representa la continuidad de un proyecto político que lleva 30 años en el poder y que, a su entender, muestra signos de agotamiento. A eso le suma otro dato que considera clave: Natalia de la Sota, con una intención de voto que rondaría entre el 7 y el 8%, podría no acompañar al cordobesismo y presentarse por su cuenta, fragmentando así el voto peronista.
Respecto de quienes podrían ser sus socios políticos, De Loredo también tiene sus argumentos. Sostiene que Luis Juez ya tuvo la oportunidad de administrar la ciudad de Córdoba y que su gestión no fue eficiente. Sobre Gabriel Bornoroni, considera que todavía es demasiado nuevo en estas lides y que no cuenta ni con el oficio político ni con el equipo necesario para gobernar la provincia.
Parafraseando a un gran cantautor argentino, dicen que Rodrigo anda susurrando: “Yo tengo fe…”.