Los alimentos vuelven a presionar la inflación: septiembre rozaría el 2% y octubre arrancó con nuevas subas
Las consultoras privadas registraron aumentos de hasta el 3,2% en productos de la canasta básica. El Indec difundirá este martes el índice oficial, mientras los combustibles y las tarifas suman incertidumbre sobre la evolución de los precios.

Los precios de los alimentos continúan en aumento y dificultan el objetivo del Gobierno de Javier Milei de acelerar la desaceleración inflacionaria. Las estimaciones privadas anticipan que la inflación de septiembre se ubicará cerca del 2%, por encima del 1,7% registrado en agosto, mientras que las primeras mediciones de octubre muestran nuevas subas en productos de consumo cotidiano.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) difundirá este martes el índice oficial de septiembre. Como referencia, el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, que reúne las proyecciones de más de 40 analistas, estimó una inflación del 1,9%.
El primer dato oficial disponible corresponde a la Ciudad de Buenos Aires, donde los precios aumentaron un 1,8% durante septiembre, frente al 1,7% del mes anterior.
Los alimentos aumentaron por encima de la inflación general
Los relevamientos privados coinciden en que los productos alimenticios fueron uno de los principales factores que impulsaron los precios durante septiembre.
La consultora LCG registró un incremento del 2,7% en alimentos, mientras que Libertad y Progreso calculó una suba del 3,2%.
Por su parte, C&T Asesores Económicos estimó una inflación general del 1,9%, impulsada por alimentos y bebidas, que aumentaron un 2% y alcanzaron su mayor ritmo desde mayo.
Analytica también proyectó una inflación general del 2%. Su relevamiento detectó un aumento del 0,8% en alimentos y bebidas durante la última semana de septiembre y una variación acumulada del 2,8% en cuatro semanas.
La tendencia continuó durante los primeros días de octubre. LCG registró una suba semanal del 0,5% en alimentos, mientras que Analytica calculó un incremento del 0,8%.
El encarecimiento de los productos básicos representa una presión adicional sobre los ingresos familiares, especialmente en los hogares de menores recursos. Según los datos mencionados en el informe, la pobreza alcanzó al 32,3% de la población durante el primer semestre.
Combustibles y tarifas, otros factores que presionan los precios
A los aumentos de los alimentos se suma el posible impacto de los ajustes en las tarifas de los servicios públicos y de los combustibles.
Durante septiembre, YPF aplicó un incremento del 1% en sus precios, mientras que otras petroleras realizaron ajustes de entre el 2% y el 5%.
El precio internacional del petróleo también aparece como un factor de presión. Con el barril por encima de los 105 dólares, una eventual persistencia de esos valores podría impulsar nuevas actualizaciones en los surtidores.
Milei atribuyó la desaceleración al contexto internacional
El presidente Javier Milei vinculó la resistencia de la inflación a factores externos, particularmente al encarecimiento de la energía como consecuencia de la guerra y sus efectos sobre la actividad económica.
Según explicó, ese escenario genera un crecimiento menor al esperado y, en consecuencia, “crece menos la demanda de dinero, por ende, la tasa de inflación baja más lento”.
El Gobierno apuesta a que una reducción más rápida del índice permita recuperar el poder adquisitivo de salarios y jubilaciones, con un posterior impacto sobre el consumo y la producción.
Sin embargo, las mediciones de septiembre y los primeros registros de octubre muestran que la evolución de los alimentos, los combustibles y los servicios continúa condicionando la velocidad de la desinflación.

