AD10S: Messi se despidió de la Selección con un gol, lágrimas y el Monumental de pie
Argentina venció 3-0 a Benín con goles de Otamendi, Nico Paz y el último de Messi de penal, el número 126. Pero la noche fue mucho más que el partido: una ceremonia histórica que cerró 20 años, 207 partidos y una era irrepetible.

Hubo un momento, cuando el árbitro le entregó la pelota en la mano y pitó el final, que el tiempo pareció detenerse. Lionel Messi se quedó unos segundos inmóvil en el centro del Monumental, con 84.000 personas de pie cantando su nombre, y ahí terminó todo. Veinte años, 207 partidos, 126 goles, seis Mundiales y una copa que tardó una eternidad en llegar pero que cuando llegó, cambió todo para siempre.
La noche empezó mucho antes del pitazo inicial. El micro de la Selección llegó al estadio escoltado por una caravana de hinchas que se apostaron en cada cuadra del recorrido. El Monumental ya estaba repleto cuando Un Poco de Ruido y Sebastián Mendoza calentaron la previa con música, en una decisión que le puso sabor popular a una noche que lo pedía a gritos. Adentro, los campeones del mundo de 1978 y 1986 fueron presentados uno a uno ante la ovación de las tribunas. Enrique Macaya Márquez, que cubrió 18 Mundiales y jamás se perdió una noche grande del fútbol argentino, estaba en su lugar de siempre. Celia Cuccittini, la mamá de Leo, en el palco, con los ojos brillantes desde antes de que empezara el partido.
El primer tiempo fue parejo y el marcador llegó en cero al descanso, con Benín mostrando una resistencia que nadie esperaba y el Dibu Martínez debiendo intervenir en más de una oportunidad. Pero en el complemento, Argentina encontró los goles que la noche necesitaba. Otamendi abrió el marcador de volea tras un córner de Messi, Nico Paz amplió con un golazo de zurda y el capitán cerró la cuenta de penal en el minuto 70 para marcar el 126, el último, el definitivo. Cuando la pelota entró, el Monumental tardó unos segundos en procesar lo que acababa de pasar, y después explotó de una manera que pocas veces se había visto en ese estadio.
La ceremonia de despedida fue tan larga y emotiva como el partido. Sus compañeros formaron una fila para abrazarlo uno a uno, con Rodrigo De Paul siendo el último en soltarlo. Scaloni se quebró al despedirlo en el campo de juego, con palabras al oído que quedaron solo entre ellos. La Sole interpretó una canción especial compuesta para la ocasión mientras el estadio cantaba junto a ella. Messi se paró en el centro de la cancha, dio una vuelta lenta mirando a todos lados, aplaudiendo, agradeciendo, con los ojos llenos de lágrimas que ya no intentó contener. En el palco, Celia Cuccittini tampoco pudo. Antonela Roccuzzo y los hijos de Leo bajaron al campo para estar en el momento final.
Fue una decisión que tomó dos días después de perder la final del Mundial ante España, que escribió a mano en tres páginas y guardó durante más de un mes. "Me vacié, ya no tengo más para dar", decía la carta. Este martes, el Monumental le respondió con 84.000 voces que cantaron lo contrario durante dos horas. Gracias, Leo. Por todo.

