Rosario Central campeón de la Supercopa con un Di María brillante y un final bochornoso
El Canalla venció 3-1 a Estudiantes con dos goles y una asistencia de Di María, pero el partido terminó en escándalo: piñas en el túnel, Verón en el campo increpando al árbitro Herrera y los jugadores del Pincha aplaudiendo irónicamente a la terna en la premiación.

Rosario Central se quedó con la Supercopa Internacional 2026 pero el título quedó completamente opacado por uno de los finales más bochornosos que se recuerdan en el fútbol argentino. En el estadio Madre de Ciudades de Santiago del Estero, el Canalla venció 3 a 1 a Estudiantes de La Plata con un Di María descomunal, pero lo que siguió al pitazo final fue un escándalo de proporciones que incluyó piñas en el túnel, dirigentes en el campo y un árbitro esperando con los brazos cruzados en el centro del estadio.
El partido tuvo su propia cuota de polémica antes del desenlace. Estudiantes se puso en ventaja al minuto con un gol de Alexis Castro, pero Rosario Central reaccionó con la jerarquía de Di María: primero igualó de tiro libre y luego convirtió un penal que el VAR detectó sin reclamo de los jugadores del Canalla, en una de las decisiones más cuestionadas de la noche. El propio VAR tomó la iniciativa de llamar al árbitro Darío Herrera sin que mediara reclamo alguno desde la cancha, lo que desató la furia del Pincha. Julián Fernández selló el 3-1 definitivo en contragolpe cuando Muslera había ido al área a buscar el gol del empate.
Lo que vino después fue el verdadero escándalo. Una pelea entre futbolistas dentro y fuera de la cancha detuvo el partido en los minutos finales, con dirigentes metiéndose al campo de juego. Juan Sebastián Verón ingresó al campo para increpar a Herrera gritándole "¡Toda tuya!", mientras el árbitro esperaba con los brazos en jarra en la mitad de la cancha. Los incidentes se trasladaron al túnel de los vestuarios, con empujones y golpes entre jugadores de ambos equipos que requirieron la intervención de la seguridad privada.
La ironía máxima llegó en la ceremonia de premiación: los jugadores y dirigentes de Estudiantes aplaudieron irónicamente a Herrera y sus asistentes cuando recibieron sus medallas. Fue el propio Claudio "Chiqui" Tapia quien entregó las medallas de campeones a los jugadores de Central, mientras Francisco Duarte, CEO de la Liga Profesional, se encargó de las del Pincha. Un cierre que deja al fútbol argentino, una vez más, hablando de sus sombras en lugar de sus luces.

