La venta de SanCor quedó atrapada en una batalla judicial por sus plantas y marcas
Acreedores, uno de los potenciales compradores y un síndico disidente cuestionaron el proceso de liquidación. La disputa podría frenar la licitación de activos valuados en un mínimo de US$ 52,1 millones.

El proceso de liquidación de SanCor quedó atravesado por una disputa judicial en tres frentes que amenaza con paralizar la venta de las seis plantas industriales y las marcas de la histórica empresa láctea.
El conflicto enfrenta, por un lado, a un consorcio de más de 1.000 acreedores que solicitó anular la quiebra y apartar al juez a cargo del expediente. Por otro, Gustavo Scaglione, propietario de Fidulac S.A. y uno de los interesados en adquirir la compañía, impugnó el pliego de licitación aprobado el 11 de junio.
El tercer cuestionamiento fue presentado por un síndico disidente, quien denunció ante la Corte Suprema de Justicia de Santa Fe al magistrado responsable del proceso concursal por presuntas irregularidades en el control del expediente.
La controversia se concentró en la forma elegida para desprenderse de los activos: si las plantas y las marcas deben venderse de manera separada o como una única unidad económica.
Siete lotes por un mínimo de US$ 52,1 millones
El juez Marcelo Gelcich, titular del Juzgado de Primera Instancia de Distrito N° 5 en lo Civil y Comercial de Rafaela, aprobó un pliego que dividió los bienes de SanCor en siete lotes.
El precio mínimo establecido para el conjunto de los activos alcanzó los US$ 52,1 millones. La resolución fue adoptada el 11 de junio de 2026 y desencadenó las presentaciones judiciales contra el mecanismo de licitación.
Las instalaciones industriales fueron tasadas en conjunto en US$ 27,4 millones. El paquete de marcas, en tanto, fue valuado en US$ 24,7 millones.
Dentro de ese último grupo, US$ 18,7 millones correspondieron a la marca principal SanCor y otros US$ 6 millones a submarcas como Mendicrim, Tolem y Quesabores.
La discusión sobre cómo vender los activos
Los cuestionamientos apuntaron a la decisión de ofrecer las plantas y los activos comerciales en lotes diferenciados.
Quienes se opusieron al pliego plantearon que la separación podría afectar el valor integral de la empresa y sostuvieron que los bienes deberían ser comercializados como una unidad económica.
La sucesión de impugnaciones, pedidos de nulidad y denuncias contra el magistrado abrió la posibilidad de que el proceso de venta quede suspendido hasta que la Justicia resuelva las presentaciones.
Las empresas interesadas en SanCor
Entre las compañías que mostraron interés en adquirir una parte o la totalidad de los activos aparecieron Savencia, propietaria de Milkaut, y Adecoagro, fabricante de la marca Las Tres Niñas.
También figuraron Punta del Agua, Elcor —dueña de La Tonadita— y La Tarantela.
Todas pertenecen al sector lácteo y ya habían mantenido contactos con SanCor cuando comenzaron a circular los primeros rumores sobre una posible quiebra durante el año pasado.
El desenlace dependerá ahora de las resoluciones judiciales sobre las impugnaciones al pliego, el pedido presentado por los acreedores y la denuncia formulada contra el juez encargado del concurso.

