La producción de maquinaria agrícola en Córdoba cayó 21,7% en el tercer trimestre: el crédito se secó y las agropartes están peor
Después del repunte del segundo trimestre, el sector volvió a terreno negativo entre julio y septiembre. Las agropartes acumulan una caída del 32,8% en el año. Las plantas operan al 65% de capacidad y el empleo y la facturación también retroceden.

La industria cordobesa de maquinaria agrícola perdió dinamismo en el tercer trimestre de 2026 después del repunte registrado entre abril y junio. Según el monitor de la Asociación de Fabricantes de Maquinaria Agrícola y Agro Componentes de Córdoba (Afamac) y de Economic Trends, la producción cayó 21,7% interanual entre julio y septiembre, revirtiendo el crecimiento del 15,9% que había mostrado en el segundo trimestre.
El comportamiento de las agropartes es aún más preocupante. La producción de ese segmento disminuyó 32,5% interanual en el tercer trimestre, profundizando la caída del 27,1% del período anterior. En el acumulado de los primeros nueve meses del año, la maquinaria agrícola registra una baja de 2,6%, mientras que las agropartes acumulan una contracción de 32,8%.
La desaceleración también se observa en el uso de la capacidad instalada. Entre enero y septiembre, las fábricas de maquinaria agrícola trabajaron en promedio al 65% de su capacidad, una caída de 6,6 puntos porcentuales respecto del mismo período del año anterior. En agropartes, el nivel de utilización fue aún menor: 56,8%. La menor actividad también empieza a impactar en el empleo, que cayó 2,2% en maquinaria agrícola y 3,7% en agropartes en el acumulado enero-septiembre. La facturación medida en pesos constantes retrocedió 15,6% y 29% en cada segmento respectivamente.
Para Afamac, uno de los factores que explica el cambio de tendencia es la pérdida de impulso del financiamiento competitivo que había dinamizado las operaciones durante la primera mitad del año. Las condiciones crediticias que acompañaron la actividad durante AgroActiva generaron un incremento de las operaciones, pero ese efecto no logró sostenerse ante la falta de continuidad de líneas de crédito adecuadas. A esto se suma un escenario de baja rentabilidad que obliga a productores y contratistas a actuar con mayor prudencia antes de incorporar nueva maquinaria.

