The Guardian pidió reabrir el diálogo por Malvinas: “No pueden seguir siendo británicas para siempre”
El diario británico publicó una columna de Simon Jenkins que cuestionó el statu quo del archipiélago y planteó que Londres debería retomar las negociaciones con Argentina.

El diario británico The Guardian publicó una columna de opinión en la que pidió que el Reino Unido retome las negociaciones con Argentina por la soberanía de las Islas Malvinas.
El artículo fue firmado por el periodista Simon Jenkins, quien sostuvo que el actual statu quo del archipiélago no puede mantenerse de manera indefinida y que Londres debería volver a abrir el diálogo diplomático.
La publicación se conoció después de que jugadores de la Selección argentina exhibieran una bandera con la leyenda “Las Malvinas son argentinas” tras la victoria frente a Inglaterra en las semifinales del Mundial.
Un llamado a negociar
En su columna, Jenkins, también integrante de la BBC, expresó que “las Malvinas no pueden seguir siendo británicas para siempre” y afirmó que algún “gobierno británico tendrá el valor de reanudar las negociaciones”.
“Tarde o temprano se integrarán a su continente”, aseguró.
El periodista sostuvo que ningún territorio heredado del antiguo imperio británico tiene un derecho permanente a conservar su condición actual.
También cuestionó el costo que representa para el Reino Unido mantener la defensa del archipiélago.
En ese marco, recordó que antes de la Guerra de Malvinas de 1982 existían conversaciones entre Argentina y el Reino Unido sobre la soberanía, que quedaron interrumpidas después del conflicto bélico.
Críticas a la postura del Reino Unido
Jenkins calificó la invasión argentina de 1982 como un error, aunque consideró que la guerra no justificaba suspender durante más de cuatro décadas cualquier discusión sobre la soberanía.
Además, cuestionó que el referéndum realizado en las islas en 2013 haya sido utilizado por Londres para dar por cerrado el debate.
El columnista advirtió que el reclamo argentino “no va a desaparecer”.
En el cierre de su artículo, Jenkins afirmó que el Ministerio de Relaciones Exteriores y el Ministerio de Defensa británicos “simplemente están posponiendo el problema”.

