Ángel Rossi endurece su discurso social y vuelve a interpelar a la política en Córdoba
El arzobispo cuestionó la mirada oficial sobre la pobreza, dijo que “la macroeconomía no baja al plato” y advirtió por la demanda en comedores. Su voz gana peso mientras avanza la organización de la visita de León XIV.

El arzobispo de Córdoba, Ángel Rossi, volvió a poner la pobreza, la desigualdad y la justicia social en el centro de la discusión pública, con un discurso cada vez más directo hacia la dirigencia política.
Su posicionamiento cobró mayor relevancia en un contexto marcado por la organización de la visita del papa León XIV a Córdoba capital, prevista dentro de dos meses.
En las últimas horas, durante una entrevista en La Voz en Vivo, Rossi cuestionó el discurso oficial del presidente Javier Milei sobre la cantidad de personas que habrían salido de la pobreza según la medición oficial.
“No sé dónde los han puesto; creo que han puesto a algunos en la miseria”, dijo.
Luego sintetizó su mirada con una frase: “La macroeconomía no baja al plato”.
El arzobispo también cuestionó la crítica del oficialismo nacional a la justicia social y la consideró “aberrante”.
Una mirada desde los barrios
La postura de Rossi no es nueva. Desde hace tiempo insiste en que los indicadores económicos no alcanzan para explicar la situación social que se vive en los barrios.
Según su mirada, la Iglesia tiene una llegada directa a los sectores más vulnerables a través de parroquias, comedores y espacios comunitarios, donde la demanda social crece.
Durante la entrevista, el cardenal describió la situación que atraviesan esos espacios.
“Tenemos comedores con lista de espera”, afirmó.
Rossi reconoció una desaceleración de la inflación a nivel general, pero remarcó que esa mejora todavía no se traduce en la vida cotidiana de las familias.
“La macroeconomía no baja al plato todavía. El gran sacrificio lo hacen siempre los más sencillos”, sostuvo.
También advirtió sobre el impacto emocional y social de la situación económica.
“Hay un nivel de angustia preocupante y muy real que va en aumento en el territorio”, enfatizó.
El antecedente de los “naranjitas”
Rossi no sólo dirigió cuestionamientos al Gobierno nacional. A fines del año pasado también se opuso a la decisión del gobernador Martín Llaryora de avanzar con medidas para criminalizar a los “naranjitas” y limpiavidrios.
“El modo como tratamos a los vulnerables es el termómetro para ver cómo anda la dirigencia y la sociedad; en eso andamos muy flojitos”, dijo en aquel momento.
El arzobispo también cuestionó a quienes, según planteó, pretendían “arrinconar” a los pobres para construir una sociedad de “buenitos”.
Aquel posicionamiento sumó presión al debate público y contribuyó a postergar los cambios en el Código de Convivencia, que finalmente fue votado a comienzos de este año.
Una voz con peso propio
La intervención de Rossi se inscribe en una línea de discurso que pone el foco en los sectores más vulnerables y en la responsabilidad de la dirigencia frente al deterioro social.
Su mensaje toma distancia tanto del relato macroeconómico del Gobierno nacional como de determinadas respuestas punitivas frente a la pobreza en Córdoba.
Mientras la provincia avanza en los preparativos para recibir a León XIV, el arzobispo vuelve a ocupar un lugar central en el debate público local.
Con frases breves y directas, Rossi instaló nuevamente una advertencia sobre la distancia entre los indicadores económicos, las decisiones políticas y la realidad cotidiana de las familias que dependen de comedores y redes comunitarias.

