Artime cumplió su promesa: caminó 32 kilómetros hasta Alta Gracia para agradecer el título de Belgrano
El presidente del Pirata peregrinó junto a dirigentes e hinchas hasta la Virgen de Lourdes en una jornada de siete horas cargada de emoción. También anticipó los objetivos del club para el Clausura y la Copa Argentina.

Las imágenes más recordadas del Belgrano campeón fueron las de la vuelta olímpica por la Circunvalación, el Kempes explotado de emoción y un pueblo celeste celebrando un título que parecía una utopía. Pero hay historias que no entran en los 90 minutos. Este domingo, Luis Fabián Artime escribió uno de esos capítulos al cumplir la promesa que había hecho si el Pirata lograba el histórico campeonato del Torneo Apertura: caminar hasta la Virgen de Lourdes, en Alta Gracia.
La actividad comenzó a las ocho de la mañana desde la Universidad Católica. En total fueron 32 kilómetros y cerca de siete horas de caminata junto a dirigentes, socios e hinchas, con un objetivo claro: completar el recorrido sin detenerse. Mucho más que un desafío físico, fue una manera de agradecer por un logro que marcó un antes y un después en la historia del club. "Vamos a cumplir la promesa. Es una alegría estar todos juntos nuevamente, y eso es lo más importante de todo en un país dividido. Los hinchas de Belgrano estamos todos juntos", expresó Artime durante la caminata.
Aunque el campeonato todavía emociona, en Alberdi nadie quiere vivir del recuerdo. El presidente aprovechó la jornada para mirar hacia adelante y marcar el rumbo deportivo. "Tenemos objetivos de seguir siendo competitivos. Hay que apuntar a clasificar entre los cuatro para tener la localía, competir en la Copa Argentina y prepararnos para una de las grandes finales que tenemos el 19 de diciembre", sostuvo ante Cadena 3.
La jornada también tuvo un fuerte componente institucional: el colectivo oficial de Belgrano se instaló en la Explanada Jesuítica para acercar el club al interior provincial, permitiendo que socios y simpatizantes realizaran distintos trámites. Porque mientras la copa ya descansa en las vitrinas, en Belgrano saben que los títulos se celebran, pero los proyectos se construyen todos los días.

