Medicamentos cada vez más lejos: advierten que crece el abandono de tratamientos esenciales
Farmacéuticos y especialistas señalaron que muchas personas interrumpen medicaciones por no poder pagarlas. La pérdida de poder adquisitivo, los cambios en coberturas y la reducción de descuentos profundizan el problema.

La falta de acceso a medicamentos esenciales se agravó en Córdoba y cada vez más personas reducen gastos, cambian marcas o directamente interrumpen tratamientos médicos porque no pueden costearlos.
El problema fue advertido por farmacéuticos y especialistas, que señalaron que la caída del poder adquisitivo, la disminución de los porcentajes de cobertura de obras sociales y el encarecimiento de productos básicos impactan de lleno en pacientes con enfermedades crónicas, adultos mayores y familias con niños.
Según publicó La Voz, el caso de Agustina, una empleada de call center de 27 años que vive en San Vicente, refleja una situación que se repite en los mostradores de las farmacias. Su hijo mayor, de siete años, tiene asma y necesita medicación diaria. Hace dos semanas fue mamá por segunda vez y, junto a su pareja, empezó a revisar precios de pañales, leche de fórmula y remedios.
“No podemos cortar la medicación de mi hijo más grande y tampoco la leche de fórmula del bebé. Pero sí achicamos la compra del mes del súper", contó la pareja.
El vicepresidente del Colegio de Farmacéuticos de Córdoba, Diego Miranda, advirtió que la situación se profundizó en los últimos años y que cada vez más personas consultan por alternativas más económicas.
“Éste es un problema social preocupante”, sintetizó.
También explicó: “Hace mucho que venimos advirtiendo este problema, pero en los últimos años se agudizó. Cada vez más personas nos dicen que no pueden comprar medicamentos o consultan por alternativas porque el poder adquisitivo ha caído mucho”.
Los farmacéuticos señalaron que la dificultad no se limita a un sector específico. Sin embargo, los jubilados aparecen entre los más afectados por el volumen de medicamentos que consumen y por los cambios en la cobertura.
Jubilados, obras sociales y venta libre
Miranda remarcó que el Pami redujo el listado de afiliados con descuentos del 100% y agregó que el Gobierno nacional aumentó la cantidad de medicamentos considerados de venta libre.
Ese cambio permite comprar algunos remedios sin receta, pero también puede hacer que el paciente pierda el descuento de la obra social.
“Los jubilados son los que más medicamentos consumen. Quienes tienen descuentos del 100%, se llevan lo que necesitan. Los otros, preguntan qué pueden dejar o qué es lo que menos daño les haría si interrumpen el tratamiento”, informó Miranda.
El farmacéutico agregó que muchos adultos mayores atraviesan la situación sin acompañamiento familiar y que, aun cuando se ofrecen otras marcas o alternativas, en muchos casos el dinero no alcanza.
Los riesgos de cortar una medicación
El médico Carlos Presman, especialista en medicina interna y terapia intensiva, sostuvo que el abandono de tratamientos tiene múltiples causas y no puede explicarse solo por el precio de los remedios.
Entre los factores mencionó la caída de ingresos, la interrupción o reducción de programas estatales, el aumento de medicamentos de venta libre y la presión publicitaria sobre productos que se presentan como soluciones rápidas.
El especialista advirtió que la interrupción de un tratamiento puede generar consecuencias graves, según la patología de cada paciente.
“Todo depende de la patología. Si el paciente tiene diabetes, hipotiroidismo o hipertensión, puede descompensarse y sufrir complicaciones”, remarcó Presman.
En los casos de hipertensión, por ejemplo, la falta de medicación puede provocar un exceso de presión arterial y daños cardiovasculares o neurológicos.
Miranda también señaló dificultades para acceder a medicación oncológica y tratamientos para enfermedades autoinmunes. En esos casos, interrumpir la medicación puede afectar la evolución del cuadro o aumentar el riesgo de recaídas.
“Siempre es contraproducente dejar un tratamiento a la mitad. Es como arrancar de cero a menos 10, dependiendo de la patología”, agregó el farmacéutico.
Con los antibióticos, además, tomar dosis parciales puede favorecer la resistencia del organismo y obligar luego a utilizar mayores dosis o tratamientos más fuertes.
Sobremedicación y productos de dudosa eficacia
Presman también alertó sobre la sobremedicación y la influencia de la publicidad en el consumo de fármacos o suplementos.
Según el especialista, muchos adultos mayores toman seis o más pastillas por día y, en algunos casos, terminan priorizando productos promocionados por sobre medicamentos indicados para enfermedades de base.
“Argentina es un país permeable a la publicidad y accesibilidad de fármacos de dudosa evidencia científica. Además tenemos medicamentos más caros, en comparación con otros lugares”, sostuvo Presman.
El médico mencionó el avance de productos promocionados como soluciones para dolores, problemas digestivos, colesterol, artrosis u otras molestias frecuentes, en un contexto donde muchos pacientes deben elegir qué comprar y qué dejar para otro momento.
La receta social como alternativa
En Argentina existe un Programa Médico Obligatorio, que establece un listado de medicamentos esenciales que deben ser cubiertos por el Estado o por las obras sociales.
Sin embargo, los especialistas señalaron que crecieron las trabas para acceder a esas coberturas, mientras se redujo el suministro estatal de algunos tratamientos y más medicamentos pasaron a la categoría de venta libre.
Miranda advirtió que este escenario puede derivar en un mercado informal o en el consumo de medicamentos sin orientación profesional.
Presman, por su parte, planteó la importancia de incorporar una mirada más amplia sobre la salud, especialmente en adultos mayores.
“Los profesionales de la salud debemos tomarnos el tiempo necesario para explicar cuán importante es que se mantengan los vínculos sociales. Participar de un club, de una iglesia, de los asados los domingos, todo eso también es salud. En la vejez, la madre de todas las enfermedades es la soledad no deseada”, señaló.
Mientras tanto, en las farmacias, muchas familias continúan haciendo cuentas antes de decidir qué productos llevar. En algunos casos, el ajuste recae sobre alimentos, pañales o compras del supermercado. En otros, directamente sobre tratamientos médicos que no deberían interrumpirse.

