¿La UCR de Córdoba es un trampolín para negociar con Milei?
La interna radical dejó de ser una pelea por cargos partidarios y abrió una discusión de fondo sobre la identidad del partido. Dirigentes históricos buscan enfrentar a Generación X, el espacio de Rodrigo de Loredo.

La elección interna de la UCR de Córdoba dejó de ser una simple discusión por cargos partidarios y se convirtió en un debate sobre la identidad política del radicalismo y su relación con La Libertad Avanza.
En ese escenario comenzó a tomar forma una confluencia de dirigentes con historia y peso propio dentro del partido. Juan Jure, Ramón Mestre, Carlos Becerra y Fernando Montoya avanzan en un acuerdo que reúne a distintos núcleos internos con un objetivo común: disputar la conducción partidaria a Generación X, el espacio encabezado por Rodrigo de Loredo.
La premisa que une a estos sectores es recuperar los valores históricos del radicalismo, defender su autonomía política y evitar que el partido profundice un rumbo que, según interpretan, lo acerca cada vez más al liberalismo impulsado por el presidente Javier Milei.
La discusión, sostienen, no pasa solo por los nombres, sino por el proyecto político que la UCR de Córdoba deberá asumir hacia adelante.
En ese marco, el riocuartense Juan Jure aparece como una figura de consenso para conducir el partido provincial. A su vez, Jorge “Cuco” Orgaz reúne respaldo para encabezar la UCR Capital.
Ambos representan un perfil identificado con la tradición radical y con la idea de reconstruir una fuerza política con decisiones propias.
El cuestionamiento a De Loredo
Del otro lado, la principal crítica que estos sectores formulan hacia Rodrigo de Loredo es que su interés por conducir la UCR estaría vinculado con fortalecer su posición personal de cara a futuras negociaciones políticas con La Libertad Avanza.
Desde esa mirada, la presidencia del partido sería utilizada como una herramienta para incrementar poder de negociación electoral antes que como un instrumento para reconstruir al radicalismo.
Esa percepción explica el movimiento de dirigentes históricos que, aun con diferencias internas, decidieron priorizar las coincidencias.
Entienden que si la UCR termina subordinando su estrategia a acuerdos circunstanciales con el oficialismo nacional, corre el riesgo de perder definitivamente el perfil que la distinguió durante décadas.
Una interna que define más que cargos
Las próximas semanas serán claves para saber si esa construcción logra consolidarse como una alternativa competitiva dentro del partido.
Sin embargo, el debate ya quedó planteado. La elección interna no será solamente entre dos listas, sino entre dos miradas sobre el futuro de la UCR cordobesa.
De un lado, quienes sostienen que el partido debe recuperar una identidad propia y sostener su autonomía política. Del otro, quienes consideran que el futuro puede pasar por integrarse a un nuevo esquema político junto a La Libertad Avanza.
Como ocurre tantas veces en la política, detrás de una interna partidaria aparece una discusión más trascendente: decidir si un partido histórico conserva su autonomía o acepta convertirse en un actor subordinado dentro de otro proyecto político.

