El nuevo km 0 de Llaryora
En Marcos Juárez Font terminó con 53 años de derrotas peronistas y dejó a Juez del lado de los perdedores.

Germán Font se impuso con contundencia y será el próximo intendente de Marcos Juárez. El dirigente vinculado al peronismo cordobés superó por más de 25 puntos a Pedro Dellarossa y consiguió una victoria histórica: desde 1973 el peronismo no lograba ganar la intendencia de una de las ciudades políticamente más emblemáticas de Córdoba.
Marcos Juárez volvió a hacer historia. Pero esta vez en sentido inverso al de 2014.
La ciudad que hace doce años se convirtió en el denominado “kilómetro cero” de Cambiemos fue escenario este domingo de una contundente victoria de Germán Font, candidato de Generación Marcos Juárez y dirigente cercano al oficialismo provincial encabezado por Martín Llaryora.
Font obtuvo alrededor del 46% de los votos, mientras que Pedro Dellarossa quedó relegado al segundo lugar, cerca del 20%. Una diferencia superior a los 25 puntos que no solamente consagró al nuevo intendente, sino que modificó un escenario político que durante décadas había resultado esquivo para el peronismo.
Una victoria después de 53 años
Durante ese largo período, la ciudad estuvo gobernada por distintas expresiones políticas no peronistas y, en la última década, se transformó además en un símbolo nacional del armado que llevó a Mauricio Macri a la Presidencia.
Precisamente allí, en 2014, Dellarossa consiguió la intendencia encabezando una alianza entre el PRO, el radicalismo y otros sectores que terminaría siendo considerada el antecedente directo de Cambiemos.
Doce años después, la fotografía política es completamente diferente.
El peronismo volvió a ganar Marcos Juárez y lo hizo con una diferencia que prácticamente no dejó lugar a discusión.
La apuesta de Font y Llaryora
Font construyó su candidatura desde Generación Marcos Juárez, con una estrategia que buscó mantener la elección fundamentalmente dentro de los límites de la discusión municipal.
Ingeniero agrónomo, de 36 años, con antecedentes en el movimiento cooperativo y la Federación Agraria Argentina, Font también integró el Ministerio de Bioagroindustria de Córdoba. Su candidatura contó con el respaldo político del espacio provincial conducido por Martín Llaryora, aunque la campaña procuró preservar un fuerte perfil local.
Conocido el resultado, Llaryora felicitó inmediatamente al intendente electo y lo recibió en el Panal.
El resultado representa para el peronismo cordobés mucho más que la conquista de una intendencia: significa haber logrado ingresar electoralmente en uno de los territorios históricamente más difíciles de la provincia.
Dellarossa, Juez y una derrota con alto contenido político
En la vereda de enfrente quedó Pedro Dellarossa.
El exintendente intentó recuperar el municipio apelando, sobre el final de la campaña, a una estrategia que recordó aquella construcción política de 2014.
En tanto, el senador nacional Luis Juez, viajó a Marcos Juárez y participó personalmente del cierre de campaña de Dellarossa. También llegaron mensajes de respaldo de Mauricio Macri y Patricia Bullrich, en un intento por fortalecer la candidatura del exintendente y nacionalizar el tramo final de la elección.
Dellarossa terminó segundo, a más de 25 puntos de Font, en una derrota que inevitablemente también alcanza políticamente a quienes decidieron involucrarse directamente en su candidatura.
Para Juez, especialmente, el resultado deja una señal incómoda en Córdoba: decidió jugar personalmente en una elección municipal de enorme simbolismo político y el candidato al que respaldó terminó ampliamente derrotado.
Del “kilómetro cero” de Cambiemos a una victoria histórica del peronismo
Marcos Juárez siempre tuvo una significación que excedió sus límites geográficos.
Fue laboratorio político, escenario de experimentos electorales y territorio elegido durante años por dirigentes nacionales para intentar anticipar tendencias.
Por eso el triunfo de Font adquiere otra dimensión.
El mismo distrito que en 2014 fue presentado como el punto de partida del fenómeno Cambiemos terminó consagrando, doce años después, a un dirigente vinculado al peronismo cordobés.
El resultado deja además una señal política hacia 2027. Ahora, el peronismo cordobés podrá exhibir que consiguió ganar allí donde durante más de medio siglo no había podido hacerlo y Llaryora suma una victoria de fuerte contenido simbólico en uno de los territorios que tradicionalmente habían sido más adversos al justicialismo.
Después de 53 años, el peronismo volvió a ganar Marcos Juárez.
Y lo hizo justamente en la ciudad que alguna vez fue bautizada como el “kilómetro cero” de Cambiemos.

