Monzó prepara un frente de centro para 2027, apuesta por Brito y Hadad y advierte: “El riesgo es Milei, da cringe”
El expresidente de Diputados anticipó que las candidaturas podrían definirse entre febrero y marzo. Cuestionó el ajuste del Gobierno, criticó a Axel Kicillof y sostuvo que el Presidente comenzó a perder respaldo entre los jóvenes. También analizó el impacto político de la visita del papa León XIV.

El ex presidente de la Cámara de Diputados Emilio Monzó trabaja en la construcción de una alternativa electoral de centro para las elecciones presidenciales de 2027, con la intención de reunir a sectores del peronismo, el radicalismo y dirigentes provenientes de Juntos por el Cambio. En ese armado, consideró que los empresarios Jorge Brito y Daniel Hadad tienen condiciones para competir por la Presidencia y anticipó que las candidaturas podrían comenzar a definirse entre febrero y marzo del próximo año.
El dirigente, que actualmente desarrolla su actividad política desde el Partido del Diálogo, planteó la necesidad de construir una opción que supere la polarización entre Javier Milei y el kirchnerismo. También cuestionó el rumbo económico del Gobierno nacional y sostuvo que el principal problema del oficialismo no es la oposición, sino el propio Presidente.
“El problema de Milei es Milei, no el ‘Riesgo Kuka’”, afirmó Monzó, quien vinculó la incertidumbre económica con el comportamiento institucional y político del mandatario.
En una extensa entrevista, el exlegislador también analizó la situación de Mauricio Macri, la interna entre Cristina Fernández de Kirchner y Axel Kicillof, el desencanto de los jóvenes con el Gobierno y las posibles consecuencias políticas de la visita del papa León XIV a la Argentina.
Monzó busca construir un frente de centro para las elecciones de 2027
Con una trayectoria que incluye su paso por la UCeDé, el peronismo y el PRO, Monzó volvió a involucrarse en el armado de una alternativa política nacional.
Fue intendente de Carlos Tejedor, ministro bonaerense durante la gobernación de Daniel Scioli y uno de los dirigentes que participaron en la construcción de Cambiemos, la coalición que llevó a Mauricio Macri a la Presidencia en 2015.
Entre 2015 y 2019 presidió la Cámara de Diputados, donde tuvo un papel central en las negociaciones parlamentarias del oficialismo.
Ahora propone reunir a sectores de centroderecha y centroizquierda alrededor de una agenda común.
“No anti-Milei. Sí imagino un gran frente contra los valores que acabo de describir”, respondió cuando le preguntaron si proyectaba una coalición electoral contra el actual Presidente.
Monzó señaló que la nueva construcción debería tener como ejes el respeto institucional, la responsabilidad fiscal, la educación y las políticas sociales.
“Nos unen valores con los que nos formamos: la República, un capitalismo con sensibilidad social, equilibrio fiscal con sensibilidad social y la educación como ascensor social en la Argentina”, explicó.
En ese sentido, consideró necesario recuperar un espacio político moderado que pueda competir electoralmente con los sectores más polarizados.
“La centroderecha y la centroizquierda tienen que estar juntas en esta elección”, sostuvo.
Brito y Hadad, entre los posibles candidatos presidenciales
Monzó identificó a los empresarios Jorge Brito y Daniel Hadad como dos figuras que podrían participar de la construcción de una alternativa presidencial.
Aunque también fue consultado por Dante Gebel, estableció diferencias entre los tres nombres.
“A Dante Gebel lo respeto por su profesión, pero creo que no tiene los atributos para ser presidente de la Nación. A Daniel Hadad y Jorge Brito los conozco y creo que tienen condiciones para ejercer”, afirmó.
El dirigente sostuvo que no alcanza con que un candidato provenga de fuera de la política tradicional, sino que también debe conocer el funcionamiento del Estado y los problemas económicos del país.
Sobre Brito y Hadad, destacó que ambos tienen experiencia empresarial, inversiones en Argentina y conocimiento de la realidad nacional.
Además, dejó abierta la posibilidad de que los dos compitan dentro de una misma coalición.
“¿Es uno o el otro? Pueden ser los dos. Ojalá haya PASO para que la sociedad pueda discernir quién tiene la preferencia de los ciudadanos”, planteó.
Monzó también propuso incorporar a las primarias a dirigentes radicales y gobernadores provinciales.
Entre los nombres que mencionó estuvieron Martín Lousteau, Maximiliano Pullaro y Alfredo Cornejo, a quienes ubicó dentro del espacio político moderado que busca construir.
En cuanto a los plazos, descartó una definición inmediata.
“Las candidaturas las veo expresándose entre febrero y marzo del año que viene”, anticipó.
Según su análisis, la evolución de la gestión de Milei y los resultados electorales recientes en otros países podrían acelerar las conversaciones entre dirigentes.
Las críticas al ajuste económico de Milei
Uno de los principales cuestionamientos de Monzó estuvo dirigido a la política económica del Gobierno nacional.
El expresidente de Diputados reconoció que una parte importante de la sociedad respaldó a Milei como reacción a las políticas económicas de administraciones anteriores, especialmente por la emisión monetaria y el crecimiento del endeudamiento.
Sin embargo, sostuvo que esa demanda de responsabilidad fiscal no debería traducirse en una política centrada exclusivamente en la reducción del gasto público.
“Ahora la Argentina no puede pasar del populismo de la emisión al dogmatismo del ajuste”, advirtió.
Para Monzó, el equilibrio de las cuentas públicas es una condición necesaria, pero insuficiente para promover el crecimiento económico.
“El equilibrio fiscal es indispensable, pero no es un programa de desarrollo. La estabilidad tiene que transformarse en inversión, producción, empleo y mejores salarios”, expresó.
También cuestionó que el Gobierno no contemple adecuadamente las consecuencias sociales y productivas de sus decisiones.
En particular, señaló que sectores como la minería, la energía y el agro muestran un desempeño favorable, mientras otras actividades atraviesan dificultades.
En ese contexto, manifestó su preocupación por lo que describió como un tercer período de recesión durante la gestión libertaria.
“Creo que el plan de Milei es dogmático: es ajustar, pero no gobernar”, sostuvo.
El dirigente también reclamó políticas destinadas a mejorar la competitividad de las empresas nacionales y cuestionó la relación del Presidente con el sector productivo.
Qué dijo sobre Mauricio Macri y el futuro del PRO
Monzó defendió la intención de Mauricio Macri de avanzar hacia el equilibrio fiscal durante su presidencia, aunque consideró que las condiciones políticas de aquel período fueron diferentes.
Según explicó, el gobierno de Cambiemos enfrentó restricciones derivadas del peso electoral del kirchnerismo y de las reacciones sociales frente a los aumentos tarifarios.
En cambio, sostuvo que Milei recibió un respaldo social más amplio para aplicar un programa de ajuste.
Al analizar el presente del PRO, Monzó advirtió que el acercamiento a La Libertad Avanza puede perjudicar su identidad política.
“Creo que Mauricio Macri todavía tiene una identidad muy fuerte como hombre moderado, prudente y de centro, pero el acercamiento a Milei no le hace bien”, señaló.
El exdiputado comparó la situación del PRO con la relación entre el Partido Popular y VOX en España.
A su entender, los partidos moderados corren el riesgo de perder su identidad cuando se aproximan a fuerzas políticas más extremas.
Por eso, consideró que Macri debería recuperar una posición de centro y diferenciarse del oficialismo nacional.
Cristina Kirchner, Kicillof y el peronismo que Monzó quiere sumar
El armado que imagina Monzó también contempla la participación de dirigentes peronistas que no se identifiquen con el kirchnerismo.
Entre ellos mencionó al exgobernador sanjuanino Sergio Uñac y al gobernador de La Pampa, Sergio Ziliotto, a quienes vinculó con una tradición peronista pragmática.
En cambio, fue crítico con la posición ideológica de Axel Kicillof.
Aunque reconoció que mantiene una buena relación personal con el gobernador bonaerense, consideró que sus ideas económicas y políticas dificultan su incorporación a una construcción de centro.
“Es una muy buena persona y tenemos una buena relación personal, pero es muy dogmático en su pensamiento”, afirmó.
Monzó también sostuvo que Kicillof mantiene esas posiciones por convicción y no solamente por una estrategia destinada a diferenciarse de Milei o resolver su disputa interna con Cristina Kirchner.
Respecto de la expresidenta, consideró que conserva una base electoral significativa y que podría volver a ocupar un lugar central en la competencia política si se modificara su situación judicial.
“Cristina sigue siendo candidata. No lo digo yo, lo dicen las encuestas”, aseguró.
También afirmó que Milei difícilmente pueda imponerse en primera vuelta en las elecciones presidenciales de 2027 y estimó que Cristina Kirchner podría disputar un eventual balotaje.
Al analizar su vigencia política, mencionó el caso de Luiz Inácio Lula da Silva, quien estuvo detenido y posteriormente regresó a la Presidencia de Brasil.
Según Monzó, una parte de la sociedad argentina mantiene una valoración positiva de la gestión de Cristina Kirchner, independientemente de su situación judicial.
“Milei hoy da cringe”: la advertencia por el voto joven
Otro de los puntos centrales de su análisis fue el comportamiento electoral de los jóvenes, uno de los sectores que contribuyó al triunfo de Milei en 2023.
Monzó sostuvo que el respaldo inicial estuvo relacionado con el rechazo a la dirigencia tradicional y con las restricciones impuestas durante la pandemia de COVID-19.
Sin embargo, consideró que ese vínculo comenzó a deteriorarse.
El dirigente mencionó una encuesta que, según explicó, ubicó a los jóvenes de entre 16 y 24 años como el grupo con peor imagen del Presidente.
“Los mismos que lo apoyaron para llegar hoy empiezan a correrse. Me gusta una palabra que usan los chicos: Milei hoy da cringe”, afirmó.
Monzó vinculó ese supuesto desencanto con las dificultades económicas, el financiamiento universitario y las expectativas laborales de las nuevas generaciones.
También advirtió sobre el impacto que podrían tener los recortes presupuestarios en educación y obra pública.
Según su análisis, reducir esos gastos puede mejorar transitoriamente las cuentas públicas, pero generar consecuencias económicas y sociales en el futuro.
El dirigente agregó que la revolución digital y el desarrollo de la inteligencia artificial incorporan nuevas incertidumbres para los estudiantes y trabajadores jóvenes.
Frente a ese escenario, sostuvo que una alternativa política debería ofrecer capacidad de gestión y respuestas concretas, en lugar de profundizar la confrontación.
El riesgo país y las dudas sobre el comportamiento de Milei
Monzó también relacionó el aumento del riesgo país, que superó los 900 puntos durante la semana, con la incertidumbre política que atribuye al Presidente.
Aunque reconoció la importancia del equilibrio fiscal, sostuvo que la confianza de los inversores también depende de la estabilidad institucional y del comportamiento de quienes ejercen el poder.
“Un país necesita equilibrio fiscal, obviamente, pero también equilibrio institucional, porque eso da garantías y seguridad, y equilibrio emocional de las personas que están a cargo del Gobierno”, señaló.
Para el exdiputado, el estilo de conducción de Milei podría generar preocupación incluso entre empresarios que se beneficiaron de algunas medidas económicas.
También rechazó la idea oficialista de que el principal riesgo para la economía argentina sea un eventual regreso del kirchnerismo.
“El problema de Milei es Milei, no el ‘Riesgo Kuka’. Es muy fácil ponerle el riesgo al otro cuando uno tiene la responsabilidad de gobernar”, cuestionó.
En ese marco, sostuvo que la recuperación económica y el respeto por las instituciones serán factores determinantes para la continuidad electoral del oficialismo.
Cómo interpreta Monzó las elecciones en Estados Unidos y Brasil
El dirigente también analizó los resultados electorales recientes en Estados Unidos y Brasil, donde las fuerzas políticas cercanas a Donald Trump y Jair Bolsonaro sufrieron derrotas.
Monzó celebró ambos resultados y consideró que podrían favorecer el fortalecimiento de alternativas moderadas en otros países.
En particular, interpretó la derrota electoral de Trump como una señal de recuperación de valores liberales e institucionales que, según su mirada, se debilitaron durante su presidencia.
También valoró la reelección de Lula en Brasil.
“Ganó el centro en Estados Unidos y ganó el centro en Brasil. Eso va a generar más entusiasmo”, afirmó.
El exdiputado expresó su expectativa de que esos resultados tengan alguna influencia sobre el escenario argentino de 2027.
Además, cuestionó que las relaciones internacionales se construyan a partir de afinidades personales entre presidentes y sostuvo que deben responder a políticas de Estado.
La visita de León XIV y su posible impacto político
Por último, Monzó se refirió a la visita del papa León XIV a la Argentina y a los mensajes que espera del Pontífice durante su estadía.
El dirigente vinculó la llegada del Papa con la necesidad de recuperar el diálogo político y una mayor atención a los sectores vulnerables.
“Ojalá nos hable mucho de paz, de unidad y de sensibilidad con los que menos tienen”, expresó.
También fue consultado por la decisión del Gobierno nacional de impulsar una ley vinculada con las personas con discapacidad en el contexto de la visita papal.
Monzó consideró positiva cualquier medida que permita ampliar la asistencia estatal, independientemente de las motivaciones políticas del oficialismo.
“Bienvenido sea que reaccionen, aunque sea por la visita del Papa. Es importante para la gente que menos tiene que el Estado esté presente y no ausente”, afirmó.
Ante la pregunta de si interpretaba ese movimiento como un cambio genuino o una decisión pragmática, respondió:
“No me importa de dónde salga mientras se ayude a la gente. Me imagino que es más pragmático que genuino, pero bienvenido sea, porque la gente necesita la ayuda del Estado”.

