Quién es Germán Font, el intendente electo que llevó el cordobesismo a Marcos Juárez
Tiene 36 años, es ingeniero agrónomo y construyó su recorrido entre el campo, el cooperativismo y la gestión provincial. Ganó con un sello vecinal, pero con una trayectoria vinculada a los gobiernos de Schiaretti y Llaryora.

Germán Font, intendente electo de Marcos Juárez, asumirá el próximo 10 de diciembre con un dato político de fondo: desde el retorno de la democracia, ningún candidato con una vinculación tan directa al peronismo había conseguido gobernar la ciudad.
Tiene 36 años, es ingeniero agrónomo y llegó al triunfo desde una trayectoria ligada al campo, el cooperativismo y la gestión pública provincial. Aunque compitió con el sello vecinal Generación Marcos Juárez y no con Hacemos Unidos por Córdoba, su recorrido dentro de los gobiernos de Juan Schiaretti y Martín Llaryora lo ubica dentro del cordobesismo.
La victoria tuvo además una carga simbólica para el oficialismo provincial. Marcos Juárez fue durante años presentada como el “kilómetro cero de Cambiemos”, por la elección de 2014 que marcó el inicio del ciclo político del PRO y la UCR en la ciudad.
Tras ganar en su ciudad, Font viajó a Córdoba para reunirse con Llaryora. El gobernador no tuvo una presencia central durante la campaña, aunque lo felicitó después del resultado y lo convocó para comenzar a trabajar en conjunto.
Del campo al cooperativismo
Font nació y creció en el ámbito rural. Su familia es productora agropecuaria y durante sus primeros años asistió a una pequeña escuela rural ubicada frente al campo familiar.
Allí cursó hasta cuarto grado y luego se trasladó a Marcos Juárez para continuar sus estudios en la escuela Bernardino Rivadavia. En esa etapa fue elegido Mejor Compañero.
Después cursó la secundaria en una escuela agrotécnica de Marcos Juárez y siguió Agronomía en el Centro Universitario de la ciudad, donde funcionaba una extensión de la Universidad Nacional de Córdoba. Más tarde completó la carrera en la Universidad Nacional de Rosario, donde se recibió de ingeniero agrónomo.
Su vínculo con la política comenzó antes de ocupar un cargo electivo. Durante su etapa universitaria se involucró en el movimiento cooperativo y en organizaciones vinculadas al sector agropecuario.
Primero participó en Agricultores Federados Argentinos y luego en espacios juveniles del cooperativismo y de Federación Agraria Argentina.
El vínculo con Busso y la Provincia
Ese recorrido lo acercó a Sergio Busso, dirigente de la zona y referente del sector agropecuario cordobés.
En 2018, cuando Font tenía 27 años, Busso lo convocó para incorporarse al Ministerio de Agricultura y Ganadería de Córdoba, durante la gestión de Juan Schiaretti.
Desde entonces, desarrolló buena parte de su carrera dentro de la estructura productiva del Gobierno provincial. Continuó trabajando junto a Busso durante la gestión de Martín Llaryora y permaneció en el área cuando el Ministerio pasó a denominarse de Bioagroindustria.
Su paso por la administración provincial le permitió sumar experiencia de gestión y construir vínculos con intendentes, productores y organizaciones del interior. En los últimos meses también estuvo vinculado a la estructura que absorbió el área de Producción provincial.
Del Concejo Deliberante a la candidatura
El salto a la política municipal llegó en 2022, cuando Font integró la lista de concejales que acompañó a Verónica Crescente y fue elegido para ocupar una banca en el Concejo Deliberante de Marcos Juárez.
Permaneció allí alrededor de un año. Luego decidió regresar al Ministerio de Agricultura, convencido de que su perfil estaba más ligado a la gestión ejecutiva que al trabajo legislativo.
Ese recorrido terminó siendo central para su candidatura a intendente. Font no construyó su perfil desde una carrera partidaria tradicional, sino desde la gestión y el vínculo con el sector productivo.
Un dirigente del cordobesismo, sin sello partidario rígido
Font reconoce su pertenencia al cordobesismo y no reniega de esa identidad. Su paso por los gobiernos de Schiaretti y Llaryora lo vincula con ese espacio político.
Sin embargo, su trayectoria no nació dentro de una estructura partidaria clásica, sino en el cooperativismo y el mundo agropecuario.
Esa característica también se reflejó en la construcción de su equipo de campaña. Según quienes trabajaron con él, la prioridad no estuvo puesta en la filiación política de cada integrante, sino en la capacidad para aportar soluciones concretas.
La estrategia electoral buscó evitar que la elección municipal se transformara en una disputa entre estructuras nacionales o provinciales. El eje fue presentar la campaña como una discusión sobre el futuro de Marcos Juárez.
Una campaña local con impacto provincial
Font ganó con una campaña de perfil local. Aunque mantuvo vínculo con el Gobierno provincial y Llaryora respaldó algunas de las propuestas elaboradas por sus equipos técnicos, la decisión fue evitar una presencia fuerte de la Provincia durante la campaña.
El objetivo fue no nacionalizar ni provincializar la elección y concentrar el debate en los problemas de Marcos Juárez.
Esa estrategia también puede ser leída como una experiencia de laboratorio para las aspiraciones reeleccionistas de Llaryora: focalizar la discusión en lo que ocurre en Córdoba y no en el escenario nacional.
Entre las propuestas trabajadas por Font aparecieron obras vinculadas a la infraestructura de gas, mejoras para escuelas y la construcción de un centro de rehabilitación de adicciones.
Después de la elección, la convocatoria de Llaryora terminó de mostrar que, pese al perfil municipal de la campaña, existe un vínculo político y de gestión con el Gobierno provincial.
El desafío de gobernar Marcos Juárez
La llegada de Font a la intendencia también tiene una dimensión histórica para Marcos Juárez.
Durante décadas, la ciudad tuvo conducciones vinculadas a expresiones no peronistas. Desde el retorno de la democracia pasaron por el Ejecutivo municipal dirigentes vecinalistas, radicales y del PRO, mientras que el peronismo no lograba quedarse con la Municipalidad.
Font llega ahora para intentar romper ese ciclo desde una identidad política ligada al cordobesismo, pero construida por fuera de una carrera partidaria convencional.
Su candidatura también capitalizó el desgaste de la gestión municipal saliente y puso el foco en la necesidad de recuperar capacidad de gestión, mantenimiento y planificación urbana.
Más que una ruptura ideológica, su discurso planteó una ruptura con una ciudad que, según su mirada de campaña, había quedado estancada.
El 10 de diciembre deberá transformar el capital político conseguido en las urnas en una estructura de gobierno. Su principal desafío será llevar a la Municipalidad el perfil de gestor y hacedor que fue uno de los ejes de su campaña.
Noticia desarrollada con información de Perfil Córdoba

