La mora frenó su escalada, pero sigue en niveles altos: jóvenes y hogares con múltiples deudas, los más afectados
Un informe del Banco Nación advirtió que todavía no existen señales suficientes para hablar de una normalización del crédito. Entre los clientes de 18 a 25 años, la irregularidad llegó al 33,4%, mientras que trepó al 57,6% entre quienes operan con diez o más entidades.

El deterioro del mercado crediticio comenzó a desacelerarse, pero la morosidad permanece en niveles elevados y todavía no existen señales suficientes para considerar que comenzó una normalización. El fenómeno golpea especialmente a los hogares, los jóvenes, quienes acumulan deudas con varias entidades y los usuarios del financiamiento no bancario.
Así lo señaló un Informe Económico publicado por el Banco Nación, que analizó la evolución del crédito y advirtió que los planes de refinanciación necesitarán tiempo antes de generar un impacto significativo sobre los indicadores.
“Los niveles de irregularidad permanecen elevados y todavía no existen elementos suficientes para concluir que el proceso de normalización se encuentre consolidado”, señaló el documento.
El reporte vinculó el deterioro crediticio registrado desde mediados de 2024 con tres factores: la fuerte expansión de los préstamos, el aumento del peso de las deudas sobre los ingresos de hogares y empresas y un escenario de tasas de interés más exigente.
“La evidencia indica que el deterioro crediticio observado desde mediados de 2024 se encuentra asociado a la convergencia de tres factores principales: un proceso de expansión crediticia de elevada intensidad, un incremento de la carga financiera de hogares y empresas y un contexto de tasas de interés más exigente”, explicó el Nación.
Por qué comenzó a desacelerarse la mora
El informe detectó algunos indicadores compatibles con una reducción en la velocidad del deterioro.
Entre ellos mencionó la evolución de la frecuencia con la que empeora la situación de los créditos, la estabilización de algunos indicadores relacionados con la carga financiera de las familias y el crecimiento de las refinanciaciones.
Sin embargo, el Banco Nación aclaró que esas señales todavía no alcanzan para considerar superado el problema.
El deterioro continúa concentrado principalmente entre los hogares y muestra mayor incidencia entre los deudores jóvenes, las personas que mantienen relaciones crediticias con múltiples entidades y quienes recurren a proveedores no financieros.
El informe también marcó una diferencia entre la mora medida por cantidad de clientes y la calculada según los montos adeudados. Esa brecha refleja que el problema tiene una extensión social mayor que su peso patrimonial dentro del sistema.
El peso de las deudas sobre los ingresos familiares
Uno de los factores analizados es la relación entre las cuotas mensuales que deben afrontar las familias y sus ingresos.
Según el reporte, los datos del Banco Central muestran que los incrementos de esa carga suelen anticipar aumentos en la irregularidad de los préstamos.
Aunque los salarios reales registraron una recuperación parcial, entre 2024 y 2026 los gastos fijos avanzaron a mayor velocidad.
“El ingreso disponible de las familias avanzó con menor intensidad debido al incremento de otros gastos relativamente inflexibles”, indicó el documento.
De esta manera, el análisis puso el foco no solamente en cuánto ingresó a los hogares, sino también en cuánto dinero quedó disponible después de afrontar los gastos esenciales y las obligaciones financieras.
La mora no bancaria llegó al 32,5%
El financiamiento otorgado por proveedores no financieros mostró niveles de irregularidad considerablemente superiores a los de la banca tradicional.
A julio, la cartera irregular de estas entidades alcanzó el 32,5%, frente al 7,7% registrado en el sistema bancario.
La diferencia, sin embargo, cambia al observar el volumen de dinero involucrado. Los proveedores no financieros manejaban una cartera total de $16,3 billones, mientras que el sistema bancario alcanzaba los $161,5 billones.
“Mientras las primeras concentran créditos de mayor monto, los proveedores no financieros se especializan en financiamientos de menor cuantía”, explicó el informe.
La mediana de deuda alcanzó los $300.000 entre los proveedores no financieros, frente a $1 millón en el resto del sistema financiero.
El escenario muestra así un problema que alcanza a una cantidad importante de personas, aunque con deudas individuales de menor magnitud.
Uno de cada tres jóvenes presenta irregularidades
La edad también aparece como un factor determinante.
Entre los clientes de 18 a 25 años de las entidades financieras, la mora medida por cantidad de personas llegó al 33,4% en julio. Entre los mayores de 60 años, en cambio, fue del 10%.
Al analizar los montos adeudados, la irregularidad entre los jóvenes fue del 27,1%, frente al 9,3% registrado entre los mayores.
En los proveedores no financieros, la proporción de jóvenes con mora superó el 40%.
El Nación señaló además que los saldos adeudados por los clientes más jóvenes son menores, por lo que nuevamente el impacto resulta más significativo por cantidad de personas que por el volumen total de dinero comprometido.
Cuantas más entidades, mayor es el riesgo de incumplimiento
Otro de los datos destacados aparece al comparar la cantidad de entidades con las que opera cada persona.
Entre quienes tenían créditos con una sola entidad, el ratio de préstamos irregulares fue del 21,9% a julio. El porcentaje aumentó al 34% entre quienes mantenían deudas con cinco entidades y al 45,1% para quienes operaban con siete.
Entre los clientes que tenían compromisos con diez o más entidades, la irregularidad llegó al 57,6%.
“Se observa una relación directa entre el nivel de endeudamiento y la mora: la probabilidad de incumplimiento aumenta sistemáticamente a medida que crece la cantidad de entidades con las que opera cada cliente. El ratio pasa del 21,9% para quienes mantienen una única relación crediticia al 57,6% entre quienes operan con diez o más entidades”, detalló el Nación.
El informe aclaró que la mayoría de los deudores mantiene compromisos con una o dos entidades, por lo que los casos de mayor exposición representan una porción limitada del total.
Casi 100 mil clientes accedieron a refinanciaciones
Las refinanciaciones aparecen como una de las herramientas que pueden contribuir a desacelerar el deterioro, aunque el Banco Nación advirtió que su impacto no es inmediato.
Durante 2026, el programa de la entidad acumuló 114.232 operaciones por $523.203 millones y alcanzó a 99.956 clientes. Una misma persona pudo acceder a más de una línea.
Del monto refinanciado, el 64,2% correspondió a casos que ya se encontraban en mora y el 35,8% a clientes en situación de premora.
“La regularización efectiva de los deudores refinanciados requiere períodos prolongados de cumplimiento”, advirtió el informe.
Las herramientas contemplan refinanciaciones de tarjetas y consolidación de deudas propias y de otras entidades, con plazos que pueden alcanzar los 120 meses según el producto.
Algunas operaciones incluyen obligaciones con atrasos superiores a los 90 días e incluso deudas castigadas o judicializadas. Por ese motivo, una parte de esos créditos continúa contabilizada dentro de las categorías de mayor riesgo.
El crecimiento de las refinanciaciones puede comenzar a contener el deterioro, pero el propio Banco Nación advirtió que todavía deberá transcurrir un período prolongado antes de determinar si la desaceleración actual deriva en una normalización sostenida de la morosidad.

