“Hoy un te quiero, mañana una traición”
Bittar llegó al Colegio de Abogados de la mano de Llaryora, pero ahora aspira a un nuevo cargo apadrinado por Angelici.

El próximo 20 de octubre, los abogados de todo el país elegirán a sus representantes ante el Consejo de la Magistratura de la Nación para el período 2026-2030. Pero en Córdoba, la disputa tendrá una fuerte lectura política, con Juan Manuel Aráoz, identificado con el gobernador Martín Llaryora, y Eduardo Bittar, presidente del Colegio de Abogados de Córdoba, hombre allegado a Gabriel Bornoroni, como dos de los principales protagonistas.
El Consejo tiene entre sus principales responsabilidades intervenir en los procesos de selección de magistrados federales y nacionales, administrar recursos del Poder Judicial y ejercer facultades disciplinarias sobre los jueces, además de impulsar procedimientos de remoción cuando corresponda.
Pero aunque se trata de una elección sectorial, sus resultados tienen una trascendencia que excede ampliamente el ámbito profesional de los abogados.
En Córdoba, la elección presenta un ingrediente adicional: la participación de dirigentes con vínculos políticos e institucionales que convierten la disputa profesional en una competencia con proyección sobre el escenario provincial.
Aráoz, el candidato identificado con Llaryora
Una de las figuras centrales será Juan Manuel Aráoz, actual secretario de Seguridad de la Provincia de Córdoba, en uso de licencia, quien integra la Lista 1, Abogacía Federal, como candidato a primer consejero suplente.
Su participación difícilmente pueda interpretarse al margen de su pertenencia al Gobierno provincial y de su identificación con la gestión de Martín Llaryora.
En términos políticos, Aráoz aparece como el candidato más directamente vinculado al gobernador cordobés, lo que le otorga a su postulación una dimensión que supera la representación estrictamente profesional.
Su presencia en la competencia también puede leerse como una señal del interés del espacio político que conduce Llaryora por mantener interlocución y presencia en ámbitos institucionales vinculados con la Justicia.
Bittar, entre la representación profesional y las especulaciones políticas
En la vereda de enfrente aparece Eduardo Bittar, presidente del Colegio de Abogados de Córdoba, quien ocupa el tercer lugar entre los candidatos titulares de la Lista 3, Unidad en Defensa de la Abogacía, apoyada desde el puerto por el operador Daniel Angelici.
Su candidatura abre un capítulo político particular.
Bittar llega a esta elección después de haber construido visibilidad pública desde la presidencia de una de las instituciones profesionales más importantes de la provincia.
Sin embargo, sus posicionamientos públicos y los movimientos que se le atribuyen en el escenario político han alimentado interrogantes sobre sus verdaderas aspiraciones.
Su discurso, percibido como zigzagueante por sus críticos, y las especulaciones sobre eventuales proyectos electorales personales abren una pregunta incómoda: ¿la presidencia del Colegio de Abogados ha sido para Bittar una responsabilidad institucional o también un trampolín para su proyección política?
A su lista, la encabeza Alberto Biglieri, respaldado por Gil Lavedra y también tiene como candidato al presidente del Colegio de Abogados de Córdoba, Eduardo Bittar.
Aparentemente, esta decisión habría deteriorado gravemente la relación del titular de los abogados cordobeses con el gobernador Llaryora, quien pretendía que el cuerpo colegiado terminara detrás de la nómina de Levene y Molea.
Por esto, el llaryorismo decidió entrar con todo en la disputa y mandó a alfiles de su mesa chica a militar el voto para raspar a Bittar, a quien le endilgan una relación con los libertarios y el arribo a esa lista por pedido de Daniel "el Tano" Angelici.
"Martín está recaliente con el tema. Cree que ‘el Turco’ (Bittar) lo traicionó y por eso mandó a Juan Manuel Cid esta semana a pedir el voto de manera pública por la lista de Molea", dijo un abogado que pondera la manera en la que Cid, uno de los operadores judiciales de Llaryora entró en la escena para pedir el respaldo a la lista de Levene lleva a Aráoz en el armado.
Bajo este contexto, la postulación de Bittar al Consejo de la Magistratura, vuelve a colocar bajo análisis la utilización de la visibilidad institucional como herramienta de construcción política.
Aunque las especulaciones no constituyen por sí mismas una prueba de utilización partidaria del Colegio, sí se plantea un debate sobre los límites entre la representación profesional y las ambiciones personales.
Otras dos listas completan la competencia
La Lista 2, Abogacía Unida y Dignidad Profesional, está encabezada por Itatí Demarchi Arballo, presidenta del Colegio de Abogados de Villa María, otra dirigente cordobesa que buscará alcanzar representación en el organismo nacional.
Por su parte, la Lista 4, Abogacía por la Libertad, es encabezada por Luis Alberto Palomino y se identifica con un posicionamiento de orientación libertaria. A diferencia de las otras propuestas, no cuenta con figuras cordobesas en los primeros lugares de su nómina.

