Milei se cae en las encuestas: ¿por qué?
El deterioro del poder adquisitivo, la inflación persistente en alimentos y las dificultades para llegar a fin de mes empiezan a pesar sobre la imagen del Presidente. La macroeconomía puede mostrar señales favorables, pero el desafío sigue siendo trasladarlas al bolsillo.

Cuando De la Rua y Domingo Cavallo, confiscaron los ahorros de los argentinos, la inflación anual en el país era del -1,5%, es decir, que había deflación, producto de la convertibilidad.
Durante el último año de gestión de Cristina Fernández, el dato de la inflación anual registrado por el Indec, resultó ser del 14,3%, es decir, del 1,19% mensual durante el año 2015.
Hoy, con el gobierno de Javier Milei, la inflación no para de galopar al 2% mensual, y registra aún, mayores incrementos en el rubro alimentos, sumado a que los sueldos están prácticamente congelados desde el año 2024.
Dada esta situación, el gobierno de Javier Milei ha empiezado a sufrir un deterioro notable que pone en serio riesgo su permanencia en el poder con vistas a las elecciones del año 2027.
Pero, ¿Hay índices favorables en la economía Argentina?
Si, por supuesto. Pero estos sólo benefician a empresarios que sin importar quien ejerza el poder, siempre ganan dinero, o a rubros específicos y minoritarios, como el sector de la minería o la energía.
La realidad, es que no se puede gobernar con el Excel en la mano, dejando de lado las políticas sociales para contener y apoyar al ciudadano común, el mismo al que le confiscaron sus ahorros en el 2001 y ahora no puede pagar sus deudas, registrando moras jamás vistas en la economía.
Además, se comienza a percibir en las calles de la Argentina, que la gente luego del caos y la histeria, empieza a reclamarle mesura y sentido común a los dirigentes, características que no son precisamente los fuertes de Milei.
Con este estado de situación, al presidente, sólo lo pueden salvar el caos de un peronismo desorganizado, o la sombra siempre acechante del fantasma de Cristina.
Mientras la política empieza a mostrar sus primeros movimientos pensando en el 2027, la gente sigue postergando sus sueños de un futuro mejor, y estirando los bolsillos como puede, intentando llegar a fin de mes esperando que alguna vez, algún presidente los ponga entre sus principales prioridades.

